Ideas para dividir un estudio

Tener un estudio no significa necesariamente vivir en una sola habitación. Hay muchas formas de dividir el espacio y hacer que parezca que hay varias habitaciones. Aunque el espacio físico no sea más grande, cambiará por completo tu perspectiva mental.

Estanterías a modo de paredes

No hay ninguna ley que diga que las estanterías tengan que colocarse contra la pared. Cualquier estantería, desde una gran estantería para libros hasta una vitrina más pequeña, puede utilizarse para dividir un espacio. Las estanterías abiertas —las que no tienen fondo— funcionan especialmente bien. Como se ve a través de ellas, mantienen la sensación de amplitud al tiempo que sirven de separador.

Las cortinas no son solo para las ventanas

Colgar telas es una forma estupenda de delimitar una zona del espacio. Esto funciona especialmente bien alrededor de una cama. Dado que las cortinas están pensadas para colgarlas y hay muchísimas opciones de accesorios, son la opción ideal para este tipo de separador. Además, dependiendo del color o el estampado que elijas, pueden aportar mucha personalidad a tu espacio.

Tu sofá mágico

Un sofá puede ser un lugar cómodo donde pasar el rato y, al mismo tiempo, crear un salón. En lugar de colocarlo contra la pared, muévelo a una zona abierta y deja que se convierta en la pared. Un requisito es tener un sofá cuyo respaldo sea tan bonito como la parte delantera.

Cuélgalo

Los separadores de ambientes no tienen por qué ocupar espacio en el suelo. Cualquier cosa que se pueda colgar del techo con alambre o hilo de pescar grueso puede servir para dividir el espacio. Una ventana vieja, un marco vintage, dos pósters colocados espalda con espalda, una gran lámina de cartón pluma que decores con fotos… Las posibilidades solo están limitadas por tu imaginación.

Deja que el color defina el espacio

Crear espacios diferenciados no implica necesariamente utilizar separadores físicos. El uso de colores distintos, pero que combinen entre sí, en cada espacio establecerá límites cromáticos. Juega con el color mediante pequeñas alfombras, cojines, almohadas, muebles, accesorios e incluso obras de arte.

Y sí, separadores de ambientes

Por supuesto, no podíamos dejar fuera de la lista los separadores de ambientes. Y aunque son una opción obvia, la clave está en encontrar el adecuado. ¿Prefieres uno alto o uno bajo? ¿Qué tal un biombo japonés de papel de arroz o un separador antiguo dorado? Investiga un poco en Internet y encuentra uno que no solo divida tu espacio, sino que se convierta en una pieza estrella que refleje tu estilo.